Sunday, November 23, 2008



Homenaje a mi caballo caído
-escultura en arcilla para vaciar en bronce-



¡Caballo de fuego, caballo desbocado!

abres paso, cabalgas en mi llano

y dejas huellas a tu paso.

No hay declives, ni escalas que demoren

la búsquedade fronteras en mis campos

ni tambores que dejen oír plañidero encanto.

Subes a mi altura de soplo alto

y bajas cordilleras entre silvestres páramos.

¡Caballo salvaje! que todo despiertas a tu paso

los arrieros descubren que no hay cerco

que frene tu galope raudo.

¡Caballo de hierro! suspendido apogeo

de esplendor de ocasos

vas entre poemas ¡vigías de mis llantos!

mondando verdades de viento huracanado.

¡Caballo de arcilla! modelado por mis manos

testigo de los límites que mi deseo arisco

vierte entre el hierro que te sostiene calmo

y el amorque te enaltece arraigado.

Fuiste orgullo de retórico olvido

y sedisiosa razón ¡sin entusiasmo!

Te quedaste varado bajo la promesa

bronce o mármol

y tus ojos viajarán por mi río

apoyado en un solo pié descalzo.

Conociste silencioso...¡hasta mi deseo más profundo!

y el grito de dolor detenido,

hasta morir enclaustrado

que traspasó la tristeza piel a piel que fue ...¡una!

en mi antiguo cansancio.

Desde un soporte de mínima conciencia

apareciste hermoso...¡erguido!

en soberbio porte magnánimo.

Tus crines al viento daban fe

de la quilla sin naufragio.

Agradecí esa tarde, el don

que me hacía hacer dudar

la hélice de sucesivos llantos.

Eras brasa contenida,

grito de humilde subasta

sin precio contado

envidia de muchos, marcha de alevoso rastro.

Eras mi mar, mi creación, refugio de fecundo

y atractivo marasmo

apaciguabas mis temores

¡contenías mis llantos!

Dejé en tu faz mi tristeza

búcaro de azabache y canto

más de repente, sin aviso...

como la muerte deja su abrazo

poderosa razón,

imposible detener cual relámpago;

te empujó hacia mi y no pude contener ese abrazo!

¡Caes...caes!...hiriendo en tu caída mi mano

y mi río de lágrimas se fue desbordando...

Estruendo se levanta al trizar límites

y líneas de una gaviota que sus alas quebraron

y mi vuelo creativo,

interrumptus de letal desencanto

ensombreció mis días,

aletargó mi ánimo.

Te ví caído, en la esquina,

en el rincón mas solitario,

el rictus de tu hocico entreabierto

no fue más sonrisa que alentaba en silencio

la creación que necesito

¡cual rumor de los astros !.

Gime en mi corazón que te extraña

el dolor de verte caído

entre torcidos hierros

que sostuvieron unos meses

tu cabeza de natural tamaño.

¡Caballo sin freno! galopaste por lozas celestes

perdiendote en senderos

que nunca volverás a encontrar.

Hoy te recuerdo, ¡caballo amado!

angel que encendió mi candil

y mi torpeza escultorica

¡arrancó de mi lado!



Malu de Lujan



Viña del Mar Taller J.G. 2002

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