Luego de mi desastrosa incursión en ese Taller, al mes de haber
faltado para recuperarme de la lesión de mi mano izquierda, regresé
pero no encontré rastros de mi caballo caído.
Ni la base de madera que ví quebrada por la mitad, ni los fierros, alambres, toallas, bolsas negras de plástico con las cuales lo cubría para impedir la deshidratación de la arcilla.
Nada! solo unas pequeñas bolsas debajo de la mesa, con lo que tristemenete parecía
lo que quedó de mi Obra escultórica.
El Taller me cerró las puertas, argumentando que "no habia" espacio
para el volumen de lo que quería hacer, y que mi caballo estaba irrecuperable...
por lo que la arcilla estaba en esa pequeñas bolsas. Casi muero de la impresión.
Cualquier escultor sabe que se puede volver a modelar la forma cuando
ya está logrado el volúmen y proporciones, solo había que montar en una
nueva base mas sólida y restaurar...Eso no sucedió, me impidieron terminar mi sueño.
Igualmente cancelé el valor de arriendo de ese mes y me fui, con las manos
vacías y ese dolor en el alma, esa punzada intermitente, y la visión de una
injusta y opaca experiencia, por lo que me juré no volver a la escultura hasta
no tener mi propio espacio donde nadie ose siquiera permitirse el insolente
derecho a interrumpir mi creación .
Malu de Lujan
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