Aunque no pude seguir haciendo Documentales debido a que
perdí todo mi equipo en un viaje, y no lo pude recuperar;
retome el Arte. Me fui a trabajar al Taller del escultor
viñamarino Juan Guzmán, pensando ilusoriamente me
guiaría en volúmen. Fuí a conversar con el y me dijo
"aunque no conozco su obra, la creación es suya yo solo
trataré de impedir se le caiga su trabajo"
Me pasó un poco de arcilla, me pidió hiciera un pequeño
boceto de lo que quería hacer y se lo llevara.
Hacía mucho tiempo estaba con la idea fija de hacer
un caballo -reminiscencias de mi infancia y mi caballo- y
un inmenso amor hacia ellos. Construí una pequeña figura
de un caballo que se está levantando sobre sus patas -o manos-
delanteras. Con la cabeza en escorzo, haciendo el movimiento
de levantarse, con los crines al viento. Cuando se lo presenté
pensó crecería mucho en volúmen, -lo quería de tamaño natural-
y me dijo...solo cabeza y cuello en escorzo.
Aunque interrumpió mi creación, estaba tan ilusionada por fin
haría algo importante, monumental casi. Algo que nadie nunca
apoyó antes, y solo permanecía en mi mente como una fijación.
Cuando estuve en la Escuela de Bellas Artes, mi profesor Juan Caballero,
nunca me dejó avanzar. Quise hacer algo más que relieves, cabezas o
máscaras, pero eran tres copias y una creación individual. Nunca
esculturas en mármol, decía que me faltaba camino, quise entrar
a tallar madera, tampoco, quise hacer metales, menos! y
en cuanto a volúmen siempre me decía que "me achique" que era
mucho volúmen....creo que nunca entendió mi afán de desarrollar
un proyecto importante, algún mural con relieves, como frizo, en fin.
En consecuencia, lo más grande que logre hacer en su Taller
fue la figura del escritor francés Voltaire, de 56 cms, modelada en
arcilla y vaciada a yeso.
Me demoré un año! casi, tratando me dejase hacerlo mas grande que el
modelo de 20 cms. Cada vez que lo corregía estaba mas grande, o
mas chica la naríz, o mas chueco o le encontraba algún defecto.
Llegó un momento que teniendo el volúmen no podía modelar su
expresión...¡no me salía!...entonces aprovechando estaba a solas a veces
tomaba uno de sus libros "Cartas a Voltaire" y le leía en voz alta...a veces
hasta lo retaba, diciéndole...¡tienes que aparecer!...¡mírame!..cosas así...
Me fuí del taller, pensando no lograría encontrar su expresión, lo tapé
y dejé ahí abandonado. Me llama un escultor y amigo, César, para decirme
que termine esa escultura o me la iban a botar como la anterior -los
angelitos de Boticcelli-, (la hice con una foto de mi hijo mayor de bebé)
que había dejado a fines de año, pensando terminarla al inicio del año
en marzo siguiente, algo que no sucedió. Solo hice el primer
vaciado, faltó hacer el segundo y devastar. Con mucho dolor supe que
el profesor eliminó los trabajos que quedaron...Entonces regresé.
Una tarde, con esteca de madera en mano, modelando el ojo derecho,
aparece de entre la arcilla una pequeña basurita. Me quedé helada....
hubo un pequeño destello justo en el iris de su ojo...seguramente había
algún vidrio pequeño, pero lo increíble fue que estaba en ese lugar, y
me miró. Sentí algo muy especial, no se lo comenté a nadie. La terminé
en un mes, la envolví, me la llevé y nunca más volví a ese Taller.
El profesor me dijo "que había superado el modelo"
Senti que en ese lugar ya no encontraría mas nada y debía seguir
caminando. Este es un relato fidedigno de lo que pasó.
Malu de Lujan
1 comment:
Chapeau tres beaux....Voltaire...precioso el realto y la secuencia de tu vida llena de fuerza...beso tus manos de artista....azpeitia
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