Sunday, October 22, 2006

Historia Personal Parte cinco

Siempre soñé con venir a vivir a Viña del Mar. Mi madre nacida acá
siempre añoró su lugar de origen desde que trasladaron al abuelo Carlos
(quien tenia un hermano gemelo) por la Empresa de Ferrocarriles y
compró casa en la ciudad de San Bernardo, cercana a Santiago, la capital de
Chile.
Se casó también con un ferroviario, José Baltazar.
Siguió el mismo destino de la abuela escuchar los pitos de la Maestranza
a las doce y a las cinco de la tarde hora de salida en un tren que pasaba
repartiendo a los funcionarios, quien hasta que falleciendo el abuelo tomó
la concesión del Casino de Empleados.
Vivíamos cerca de una Estación de tren y cada noche despertaba cuando
se cimbraba la casa de dos pisos desde que se acercaba un tren.
Odiaba eso. Nunca me pude acostumbrar a sentir los trenes.
Mi primera Escuela fue una cercana de casa. Nos íbamos caminando mi
hermana mayor (un año) Lucía y yo María Luisa, con delantales blancos
almidonados y trenzas bien apretadas o coletas amarradas con cintas tam-
bien blancas. En invierno nos ponían unos abrigos de color cafe heredados
de no se quien, debajo del delantal. Me sentía como una osa y me costaba
moverme dentro de las rigidez de tanta ropa.
Siempre me costó levantarme temprano. Quería dormir mas de la cuenta
según el juicio ajeno y en el colegio si me atrasaba me dejaban junto a otras
remolonas en el jardín anterior y sacar pasto, a modo de castigo hasta el
primer recreo. Sonaba la campana y corríamos al patio. Debíamos hacer una
fila donde nos entregaban un jarro de leche "Caritas", muy mala , sin azúcar
con gusto a tiza. Nos íbamos a un rincón donde habia un montículo de ripio
y dejabamos caer la leche luego tapabamos con piedras. Si nos descubrían
tambien había castigo. Sobretodo que no faltaba la soplona que acusaba.
Cuando estabamos en clase en primer año, a mis cinco años, me enseñaron a
hacer "palotes" los primeros signos de escritura. Tendía a usar mi mano
izquierda. Me corregían eso argumentando que "se escribía con la otra mano
osea, la derecha. Si me sorprendían cambiando el lápiz había nuevo castigo.
Era un suplicio ir a esa Escuela Pública Superior Nº 5
Siempre fui tímida y silenciosa mas bien contemplativa. Pero cuando decía
mi opinión sorprendía. Mi madre me decía ..."que destacaba por sobre las
demás, que nunca era oveja de rebaño y que de alguna forma brillaba con
luz propia" Ella, nos leía a grandes autores. Crecí escuchando la poesía de
Fray Luis de Leon, Alberti, Machado, Becquer y García Lorca, entre otros.
A los siete años dibujaba, sentía un gran placer en eso. Descubrí que todo
estaba en el entorno. Si quería dibujar simetricamente algo, estaba ahí cerca
en perspectiva; era cosa de mirar una Avenida de árboles, Avenida Nogales
camino a casa de la abuela los domingos. Transparencias, la calle despues de
la lluvia, el asfalto húmedo. La luz como se desplaza; poniendo una manzana
cerca de la ventana para ver donde se iluminaba o se oscurecia en la mitad.
Esfumado o difuso, me ponía un papel de celofán en los ojos, sacado del
envoltorio de chocolates. Me gustaba mirar flores, sorprendiéndome de la
belleza escondida y su colorido. Me gustaba ir a las Ferias Libres a mirar la
fruta y olerla. Entendí como los pintores emulan la naturaleza y porque las
montañas mas lejanas son pintadas de violeta suave.
Me gustaba escuchar el canto de los pájaros al amanecer, el chisporroteo de
los huevos fritos y el crujir de las tostadas.
Siempre que pasaba cerca de un piano era imán poderoso y me aventuraba
a tocar notas, aunque mis dedos pequeños flotaran dentro de ellas.
Me enviaban al sur de vacaciones y era lo que esperaba todo el año.
Bueno, hasta aquí por ahora no deseo sentir nostalgia. Hasta pronto.

No comments: