
El 1 de Abril de 1.873, en las tierras de Oneg, cerca de Novgorod, (Rusia), abrió sus ojos a la vida Sergei Vasylevich Rachmaninoff. Los orígenes de su familia eran nobles y se emparentaban remotamente con el Gran Ducado de Moscú.La música formaba parte de una tradición familiar: su bisabuelo fue destacado violinista, su bisabuela una buena cantante, su padre tenía gran afición a la música, su madre Luvov, fue su primera maestra de piano, continuando Sergei las clases con la profesora Anna Ornazcaya, quien impresionada por su habilidad natural con el piano, lo recomendó para que obtuviera una beca en el Conservatorio de San Petersburgo (1.881).Sergei se crió en el seno de una familia de 6 hijos, ocupando el cuarto lugar, y siendo su padre (Vasily) un ex –oficial de la armada rusa, quien malgastó toda su fortuna en el tiempo del nacimiento de éste. Sucedieron una serie de acontecimientos trágicos que marcaron los primeros años de su vida: ruina de la familia, muerte de dos hermanas, separación de los padres...En su casa existía mucho desorden, que aprovechaba para ausentarse de las clases, vagar por la ciudad... Su conducta le acarrearía el suspenso de las asignaturas del conservatorio y su posible expulsión del mismo. Ante esta amenaza de perder su plaza en el conservatorio y la beca que le pagaban, Luvov, pidió ayuda a su sobrino Alexandre Siloti (consumado pianista y muy conocido por aquella época), y éste no dudó en enviarlo a Moscú a cargo de Nikolai Zverev (riguroso maestro con fama de severo, que suscitaba el respeto general).Sergei vivió en casa del maestro con dos estudiantes más: Matvey Pressman y Leonid Maksimov. Zverev se preocupaba de que recibiesen una formación integral, llevándoles al teatro, a conciertos. Los domingos organizaba tertulias a las que asistían músicos y escritores (en ellas conoció a Rubinstein, Arensky, Taneyev y Tchaikovsky).
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