
¡Señor, óyeme!
pongo en tus manos las mías
estambres que mi pretención quiso
trenzar alboradas
subyugando dolores
envilecidos, oscuros,
y guardar para si
melodías balsámicas entre los dedos.
¡Señor, óyeme!
toma mi tristeza
copa amarga y su veneno
que cae sobre mi piélago
y deja en las venas
la huella de su pigmento.
¡Señor! sostiene mi corazón
que me han arrancado del pecho
y dale un motivo
para que no muera
en este silencio.
Has un epílogo
en la arquitectura de mi dolor
y trae a mi alcázar
tu sanador aliento.
Conserva las síncopas
de este concierto
que mora esta noche
el asombro y el miedo.
Han vuelto a mis manos
alhajas de sueños
depurados metales
espantajos de fuego.
Respaldo de coraza
sostiene clavado mi cuerpo
que alejen los pájaros que vuelen lejos!
¡Señor, oye mi súplica!
que caen sobre mi
¡todas las espinas del universo!
y profanan mi piel
clavan mi carne y astillan mis huesos!
Espolón de galera
atraviesa mi pecho
y deja mi espalda rígida
cual criptógama planta
cristaliza el tiempo.
Soy mitosis de cromosoma
sin núcleo de célula
que borró su deseo genético.
y mi pasado resbala
a disertación de presente
sin futuro ni acierto.
¡Señor, señor!
¿dónde estás?
¡que este dolor se enclava
y crucifica mi pecho!
Malu de Lujan
1 comment:
Solo puedo decirte que crees mucho en el Señor y que el sufrimiento de nuestro ser nos lleva muchas veces a buscar su AMOR.
Cuidate mucho y que el Señor te bendiga.
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