
Seguí en mi búsqueda, sin las condiciones necesarias cuando el país entero estaba con los ojos puestos en cambios que serían la ruina moral y económica de la Nación.
El colapso sobreviene, hay golpe de estado, persecusión a socialistas y comunistas, todo es un caos inadmisible.
Decido retirarme del mundo, abordando una ilusión de niña: ser monja. Vocación que mi madre avala, ingresando como pre- novicia (algo que a ella se le prohibió por ser la hija mayor y debía cuidar a sus cuatro hermanitos) a la Congregación de Santa Ana.
Tuve retiros espirituales, formación valórica, mucha oración y la creencia que ese era el estado de perfección humana, a través de una Maestra de Novicias italiana.
Cuando debía ingresar interna, reconsideré mi vocación, pensando que me impediría tener hijos,
y tuve el consejo oportuno de mi maestra, pues debía estar en el mundo y no fuera de él. Como
madre de familia y no madre de la orden religiosa. A veces he pensado que tal vez mi destino era ese, y no este. Nunca lo sabré. Malu de Lujan
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